Fontes n° 100 : Miguel Cornelio Saavedra Sáenz

Un cheval et une Nymphe et sa chèvre disparus
Coup de coeur
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Desde el comienzo de mi trabajo en la municipalidad de Santiago estuve intrigado por un gran libro con fotos antiguas que era guardado celosamente en el gabinete del Alcalde, cada vez que iba a una reunión lo observaba queriendo poder tomarlo y hojear sus páginas llena de imágenes sepia como corresponde a las fotos tomadas en el siglo XIX. El nombre del libro era “Album del Santa Lucía” y no fue hasta muchos años más tarde cuando ya iniciado nuestro trabajo de investigación sobre las fundiciones francesas de arte en Chile que pude finalmente revisarlo. Es allí cuando descubrí el mundo de transformaciones de empuje y de voluntad que encarnadas todas en un solo hombre permitieron a la ciudad tener el regalo de un parque maravilloso y único colocado en su corazón y donde no hubo más que piedras  y aridez se vio florecer una naturaleza exuberante, fortificaciones, edificios, senderos y explanadas desde donde la ciudad se dominaba con la vista y era a su vez ornamentada por este maravilloso paseo. Entre las joyas que lo adornaron hubo numerosas piezas de fundición de arte francés, algunas donadas por vecinos impresionados por la tarea, otras trasladadas desde otros puntos de la ciudad y un gran número de ellas importadas directamente de Francia.

De entre los misterios que rodean la colina del Huelén en el centro histórico de Santiago y que son numerosos; como por ejemplo, la leyenda de que sus edificios comunican con túneles que van hacia los antiguos conventos de la ciudad; uno de los más profundos lo constituye la desaparición de algunos de sus monumentos.

Caballo en Club Hipico V24308_0090_sEl más importante de todos el “Cheval” del escultor Lecaisne que con su maravillosa estampa adornó el portal norte hasta su traslado al acceso del Hipódromo, cuenta un cronista de los trabajos del cerro y que a la vez fue su administrador que el caballo habría “caminado” hasta una ubicación en el Hipódromo, sin embargo todo lo que nos queda como testimonio es una antigua carta postal en que se ve su figura como remate del eje de la Avenida España que conduce al acceso principal del recinto. Luego de esto, viene el misterio, a pesar de nuestras búsquedas incesantes en las Haras de los socios y de las conversaciones con personas que pudieron haberlo conocido, nunca más se supo de la obra, que hasta el día de hoy permanece oculta en algún lugar del país que confiamos algún día descubrir para poder entonces reponerla en su sitio.

Otro misterio rodea a otra obra desaparecida y que ornamentaba la ladera poniente según se aprecia en el “Album del Santa Lucía” el testimonio fotográfico que nos legara el Intendente. “La Ninfa y la Cabra Amalthée” copia de la escultura que existe en el Louvre miraban hacia la ciudad hasta el momento de su desaparición. A diferencia del caso del caballo ya relatado, sus trazos se han perdido. Solamente en el año 2006 en un remate de antigüedades apareció la obra y junto al Alcalde de la época nos apresuramos a acudir a su rescate, sin embargo y ante nuestra desesperación el precio subía y subía animado por el martillero, hasta que finalmente alcanzó una suma inalcanzable para las finanzas que el municipio había destinado a su adquisición y fue así, ante la desazón de nuestro Alcalde que en un gesto desesperado le explicaba al martillero y a la concurrencia que la obra era parte del patrimonio de Santiago, que bajó el martillo y la Ninfa y la Cabra Amalthée emprendieron rumbo hacia su nuevo destino en Colombia, muy lejos de su ubicación original en la que quizás nunca pueda volver a estar.

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À mes débuts, à la Mairie de Santiago j’étais intrigué par un grand livre de photos anciennes, bien gardé dans le cabinet du Maire. Lors de chaque réunion, je le regardais, désireux de feuilleter ces pages sépia, des photos prises au XIX siècle. Son titre : “L’Album du Santa Lucía”. Je ne l’ai finalement connu que plusieurs années plus tard, dans la recherche des fontes d’art françaises au Chili.
J’ai alors découvert tout un monde de volonté, de puissance en la personne de Vicuña Mackenna, qui a offert en plein cœur de la ville un parc merveilleux et unique. Là où il n’y avait que pierres, cailloux, sécheresse, une transformation a été opérée : à la place une nature exubérante, des fortifications, des édifices, des sentiers et des esplanades ouvrant de magnifiques vues sur la ville.
Parmi les joyaux qui ornaient ces lieux magnifiques, de nombreuses fontes d’art françaises étaient là, quelques-unes données par des voisins impressionnés par la grandeur de la tâche, d’autres transportées de différents points de la ville et finalement un grand nombre importées directement de France.
Sur cette colline de Huelén, selon une légende ces édifices communiquaient par de nombreux tunnels avec les anciens couvents et monastères de la ville dont l’un des plus importants serait lié à la disparition de certains monuments, comme “Le Cheval” de Lequesne, qui ornait de sa magnifique allure le portail nord de la colline. Selon un ancien chroniqueur, le cheval aurait marché jusqu’à l’Hippodrome. Tout ce qui nous est parvenu est une ancienne carte postale sur laquelle on le voit dans l’axe de l’Avenue d’Espagne qui mène à l’accès principal du champ de course. Après, mystère ! On n’a jamais pu le revoir mais on garde toujours l’espoir de le découvrir un jour et de le remettre à sa place originelle.
Un autre mystère entoure « La Nymphe et la Chèvre Amalthée » qui regardait la ville jusqu’à sa disparition. En 2006, elle est apparue dans une vente aux enchères. Malgré nos efforts, le Maire de l’époque et moi-même avons vu monter son prix jusqu’à un niveau inabordable pour les finances municipales ; malgré les efforts désespérés du Maire pour convaincre sa concurrente que l’ouvrage faisait partie du patrimoine de Santiago : on a entendu le coup de marteau : « La Nymphe et la Chèvre Amalthée » est partie vers une nouvelle destination, en Colombie, assez loin de son lieu d’origine où elle reviendra peut-être un jour.

 


Miguel Cornelio Saavedra Sáenz est directeur des Obras Municipales de Santiago du Chili à la Municipalité de Santiago.
Architecte de formation, diplômé de l’École nationale supérieure des Beaux-Arts de Paris, il est président du Réseau international de la fonte d’art (RIFA)


 

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